Una mirada al cine
Manhattan con un buen guión, buena fotografía y escenas icónicas, como aquella del puente al amanecer, no en vano es considerada como una de las producciones más memorables de Woody Allen.
La película es un retrato irónico y conmovedor acerca de las relaciones humanas y la nueva presentación del entorno newyorkino de la grande ciudad para convertirse en una ciudad de gente sensible mostrada con imágenes poéticas.
Es fácil reconocer los elementos que el director supo combinar sabiamente para lograr una obra agradable, divertida: Con una fotografía excepcional en blanco y negro, como una declaración de amor a la ciudad de Nueva York fotografías, y una banda sonora extraordinaria, Manhattan puede ser considerada como el triunfo estético de Allen.
El director combina su faceta de entretenedor con referencias culturales e históricas de toda índole, nos presenta a un personaje neurótico, y todo ello lo baña con la dosis justa de nostalgia y rendida admiración hacia el entorno en el que tiene lugar la historia.
Así, asistimos a varias réplicas y contrarréplicas burlonas (Isaac, el personaje de Allen, dispara contra casi todos los que le rodean), a salidas completamente absurdas ( el intento de atropellamiento de Isaac a su ex esposa) pero también a reflexiones de análisis más profundo ( la secuencia en la que Allen repasa todo aquello que hace que la vida merezca la pena ser vivida).
Pero, sobre todo, Manhattan es una celebración de la vida urbana, del emocionante caos que aguarda en las grandes ciudades y de las conexiones humanas que florecen y se marchitan.
Sinopsis
Isaac Davis, un cuarentón ciudadano de Manhattan , lo tiene todo en esta vida, si es que por todo entendemos un trabajo que odia, una novia de 17 años a la que no ama, y al tiempo que le teme a la diferencia de edad, y una ex-esposa lesbiana que está escribiendo un libro en el que narra todo sobre su matrimonio y a la que desearía estrangular y que además fue su segunda esposa.
Pero todo cambia cuando conoce a Mary, la inteligente amante de su mejor amigo y se enamora perdidamente de ella.
Abandonar a su novia casi quinceañera, acostarse con Mary y dejar su trabajo es sólo el comienzo de la búsqueda del amor verdadero y de la realización de el mismo en una ciudad en al que el sexo es algo tan íntimo como un apretón de manos, y la puerta hacia el verdadero amor es como una puerta giratoria.
Una película extremadamente sencilla (una historia de comedia y romance con una ciudad de fondo) con toques de complejidad humana, en la que no hay que perder la ironía y sarcasmo de los diálogos y frases que inundan la película, donde se busca la risa cómplice más que la carcajada.
Podemos ver cómo los personajes discuten sobre el cine de Bergman, como una de las tantas referencias culturales que el director incluye y que además nos regala unas postales de su amada Nueva York, y de Manhattan en particular.
Personajes:
Manhattan consigue elevar su atractivo a través de un inteligente proceso de escritura del guión, donde perfila con suma destreza a los personajes y en particular a las tres mujeres que rodean a Isaac: el personaje de Jill, su segunda ex-esposa (a la primera le hace una delirante descripción de palabra), sólo tiene reproches (que tampoco parecen descabellados) hacia él, y le desprecia hasta el punto de escribir un libro en el que plasma todas sus pequeñas manías e intimidades.
Las otras dos mujeres plantean uno de los temas fundamentales del film: La necesidad de escoger entre un amor profundamente racional o uno mayormente basado en afectos empíricos.
El primero es el que llega a sentir Isaac por Mary, una mujer con la que puede discutir de cualquier tema “intelectual”, pero cuya inseguridad terminará derruyendo la relación emprendida por ambos.
El segundo es el que une a Isaac con Tracy, una adolescente (realmente me cuesta creer que exista alguna chica de su edad –y tan atractiva junto a tipos como Isaac; quizás en 1979 podría ser, mas hoy resultaría del todo inverosímil) con la que mantiene una relación más superficial pero también mucho más plácida, libre y, por tanto, satisfactoria.
Isaac, que resulta ser el protagonista de la trama, un personaje neurótico que tiene por antagonista a casi toda la aldea: Yale, su mejor amigo, que frustrará sus intentos de continuar con Mary; Jill su ex esposa que impide que el hombre sea mentalmente feliz porque publica un libro que revela todo sus fracasos matrimoniales y que evidencia la torpeza de él; Tracy su novia adolescente que no quiere ser plato de segunda mesa sino vivir intensamente la relación con el porque está enamorada pero Isaac desea una relación del todo libre y efímera.
Ficha técnica
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